El orden de los factores

La semana pasada facilité una sesión privada de Bodysex y al acabar, como me ocurre siempre, volví a tener la sensación de que estas sesiones me dan una posibilidad única de observar muy de cerca el orgasmo. Y sobre todo de observar la falta de orgasmo.

 

Me acordé de lo que estudiábamos en el colegio, que el orden de los factores no altera el producto. También de una famosa cita de Oscar Wilde, “todo tiene que ver con el sexo menos el sexo…” y pensé que todo tiene que ver con el orgasmo menos el orgasmo.

 

En estas sesiones ves claramente que el orgasmo es placer y diversión. Pero, y esto es lo importante, que no es solo eso. El orgasmo además es una forma maravillosa de liberar bloqueos y de afrontar problemas que seguramente poco o nada tienen que ver con lo sexual.

 

Y al llegar a esto punto, no puedo dejar de ponerme a darle vueltas. Por un lado, siempre que se oye hablar de sexo parece inevitable entender que se esté hablando de placer o de reproducción. Como si no hubiera más que estas dos posibilidades. O una u otra, o con suerte las dos a la vez.

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Pero al mismo tiempo, parece que está totalmente aceptado que la sexualidad es una parte esencial y central de cualquier adulto. Dudo que si hacemos una encuesta por la calle nadie nos lo niegue. Nuestra sexualidad es un elemento crucial para el equilibro personal. Estamos todas y todos de acuerdo.

 

Por eso aquí viene mi inquietud. Si todas lo tenemos tan claro ¿Qué hacemos entonces cuando algo no nos va bien? ¿Y por qué tenemos que esperar a que algo vaya mal para encarar nuestra propia sexualidad? ¿No tendría más sentido abordar desde el principio nuestra sexualidad como algo prioritario, positivo y hasta lúdico, si como pensamos es algo esencial para nuestra propia persona?

 

Es fascinante. Hay un sinfín de vivencias que asociamos al sexo. Y una larga hilera de cosas que se desbloquean cuando nos funciona y viceversa. No llegamos al orgasmo por: pensamientos intrusivos, falta de apetito sexual, estrés, baja autoestima, desconexión con el cuerpo, falta de confianza, ansiedad, etc.

 

El orden de los factores convencional nos diría que si tenemos un problema con nuestro orgasmo, vayamos paso por paso. Primero piensa, luego actúa. Nos diría que primero localicemos el problema, que en segundo lugar lo resolvamos, para así finalmente lograr llegar al orgasmo.

 

Y yo creo que ha llegado la hora de ser más creativas. De cambiar el orden de los factores. Actuar primero y luego ya si acaso, ir pensándolo. De centrarnos en nuestro orgasmo primero, para descubrir después la cantidad de cuestiones que se desbloquean, aunque aparentemente no tuvieran relación. Las mismas que un principio nos lo bloqueaban.

 

Porque al final todo tiene que ver con el orgasmo menos el orgasmo, el orgasmo es liberación.

 

 

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